
Quién podía pensar que un hombre con cabeza de micrófono y vestido con una túnica naranja fuera el artífice de uno de los olores que más me gustan. En realidad no me he preocupado por enterarme de la historia de este señor ni de su relación con la fragancia de la que hablo, sólo sé que se hace llamar Satya Sai Baba porque su nombre viene en todas...